miércoles, diciembre 16, 2009

Es un pájaro, y nada más

Hoy voy a contaros una de esas historias de poca trascendencia en nuestra vida pero que sentimentalmente hablando aportan algo difícil de expresar. Quiero hablaros de nuestro nuevo amigo (mio y de Desi) "Pájaro". Al igual que el Teniente Colombo llamaba a su perro "Perro" a este ser alado no tengo como llamarle si no es "Pájaro" además de que ni siquiera es nuestro.

Cierta noche aciaga, hará unos 10 días, Pájaro llego a nuestras vidas. Estando en el patio trasero de nuestra casa miramos arriba y vimos una pequeña sombra que destacaba entre el blanco techo. Se trataba de un pequeño gorrioncillo, creo, pues no es que yo sea un experto en razas de animalejos alados. Es un pájaro, y nada más, visitante de mi portal.

Desde entonces cada noche reaparece acurrucado encima de las cañerías procedentes del calentador. Un lugar a cobijo y que en ocasiones le da esos grados de más capaces de hacerle sobrellevar la oscura y fría noche.

Cada día, al llegar del trabajo, miro arriba y allí le veo, solemne y ancestral como el cuervo de Allan Poe. No se asusta, salvo que te acerques mucho, y te mira, contemplativo y con su plumaje extendido, supongo que para protegerle mejor de esta época invernal. Cuando llega el sol desaparece aunque sabemos que la noche lo traerá de nuevo. Y cuando enciendo el agua caliente pienso que ese agua pasa por debajo de Pájaro y le da por unos instantes un calorcito placentero.

En fin, tampoco quiero ponerme muy poético y sentimental, pues es un pájaro y nada más. No sé cuanto durará nuestra "amistad" si podemos llamar por este nombre a nuestra relación, pero por ahora se trata de un invitado en mi portal. Qué diferente es Pájaro al cuervo de Allan Poe, ese cuervo que atormentaba al protagonista y le recordaba a Leonor. Aquí os dejo el final del poema de Poe, ese poema que siempre me ha gustado y que Pájaro me ha recordado.

¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".