sábado, febrero 06, 2010

Un nuevo camino sin el IVDE

En esta vida en ocasiones hay decisiones que son muy difíciles de tomar, y una de ellas fue la dimisión que como vicepresidente, y miembro de la Junta Directiva, del Instituto Valenciano de Egiptología (IVDE) presenté el pasado 2 de febrero. Hacía ya tiempo que estaba barajando esa posibilidad pero llega un momento en que ves que la situación es difícil de mantener.

Hay un camino claro que yo quería para el IVDE, sin amiguismos y luchando todos por los socios y simpatizantes, dejando a un lado los intereses personales. Pero cuando te sientes solo (o casi, porque siempre hay alguien que también persigue lo mismo) defendiendo estos ideales y además te ves atacado desde todos lados por oponerte a decisiones que los incumplen, en ese momento es cuando piensas que la situación es como lavarle la cabeza a un burro,... pierdes el tiempo y el jabón.

Dejo al IVDE en todo lo alto, en su mejor situación de la historia, y considero que en gran parte se debe a mi trabajo, y me siento orgulloso de ello. Y le deseo al IVDE lo mejor, pues Désirée y otros amigos continúan allí.

Fueron más de 6 años de trabajo y dedicación, y ahora me toca calmarme y pensar pues tengo que decidir a qué dedicar mi tiempo libre... no sé estarme parado viendo la tele. De momento voy a continuar trabajando para publicar en marzo el que será el número 13 de la revista del IVDE "La Puerta de Maat". No quiero dejar este trabajo a mitad porque hay gente que ha escrito para la revista y no veo justo dejarles de lado.

sábado, enero 30, 2010

Todos, en algún momento, también debemos alzar el vuelo

Hace unos días que Pájaro ya no está con nosotros, ha dejado de visitarnos. Ha sido mes y medio de compañía diaria, porque nunca faltaba a su cita, cada noche, encima de la tubería. Pero no vamos a llorarle, ha decidido alzar el vuelo e irse a otro lugar y le deseamos lo mejor, allá donde esté.

Y es que en esta vida a veces hay que pensar en alzar el vuelo, y volar, que no huir. Y sobre todo cuando piensas que nuestro paso por este mundo es corto, muy corto, fugaz inclusive, y no estamos para "aguantar" todo. Al final, como última opción, siempre puedes echar a volar y a otra cosa, mariposa. Y eso se puede extrapolar a cualquier asunto cotidiano (trabajo, amigos, ciudad, ...).

En fin, volviendo a nuestro amigo, volviendo a Pájaro, sólo puedo decir una cosa, que se ha ido igual que vino, de forma libre.

sábado, enero 23, 2010

El síndrome del coronel tapioca

La revista XLSemanal publica un sensacional artículo de Arturo Pérez-Reverte con el título "El síndrome del coronel tapioca". La verdad es que se puede decir más alto, pero no más claro. No tiene desperdicio. Aquí os lo dejo porque me es difícil complementar algo al genial Pérez-Reverte.
Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario Pueblo los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse.

Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto. Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.

Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá –de sirios y troyanos, oí decir el otro día–. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí –imagínense cómo se agobian éstas– y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa.

miércoles, diciembre 16, 2009

Es un pájaro, y nada más

Hoy voy a contaros una de esas historias de poca trascendencia en nuestra vida pero que sentimentalmente hablando aportan algo difícil de expresar. Quiero hablaros de nuestro nuevo amigo (mio y de Desi) "Pájaro". Al igual que el Teniente Colombo llamaba a su perro "Perro" a este ser alado no tengo como llamarle si no es "Pájaro" además de que ni siquiera es nuestro.

Cierta noche aciaga, hará unos 10 días, Pájaro llego a nuestras vidas. Estando en el patio trasero de nuestra casa miramos arriba y vimos una pequeña sombra que destacaba entre el blanco techo. Se trataba de un pequeño gorrioncillo, creo, pues no es que yo sea un experto en razas de animalejos alados. Es un pájaro, y nada más, visitante de mi portal.

Desde entonces cada noche reaparece acurrucado encima de las cañerías procedentes del calentador. Un lugar a cobijo y que en ocasiones le da esos grados de más capaces de hacerle sobrellevar la oscura y fría noche.

Cada día, al llegar del trabajo, miro arriba y allí le veo, solemne y ancestral como el cuervo de Allan Poe. No se asusta, salvo que te acerques mucho, y te mira, contemplativo y con su plumaje extendido, supongo que para protegerle mejor de esta época invernal. Cuando llega el sol desaparece aunque sabemos que la noche lo traerá de nuevo. Y cuando enciendo el agua caliente pienso que ese agua pasa por debajo de Pájaro y le da por unos instantes un calorcito placentero.

En fin, tampoco quiero ponerme muy poético y sentimental, pues es un pájaro y nada más. No sé cuanto durará nuestra "amistad" si podemos llamar por este nombre a nuestra relación, pero por ahora se trata de un invitado en mi portal. Qué diferente es Pájaro al cuervo de Allan Poe, ese cuervo que atormentaba al protagonista y le recordaba a Leonor. Aquí os dejo el final del poema de Poe, ese poema que siempre me ha gustado y que Pájaro me ha recordado.

¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".

sábado, diciembre 05, 2009

Ley de Economía Sostenible... o Ley del Follón con los Internautas y la SGAE

Es difícil resistirse a no comentar los acontecimientos que en los últimos días se están produciendo en nuestro país. Este gobierno, que está más perdido que un hijo de puta el día del padre y se mueve menos que Epi y Blas en una habitación de velcro... ahora ha vuelto al ataque con sus despropósitos. Lo último ha sido su famosa "Ley de economía sostenible" y sus famosos párrafos relacionados con la posibilidad de cerrar webs sin la mediación del poder judicial.

Es gracioso ver como este gobierno (no se merece ni que lo escriba con mayúsculas) se mueve a base de impulsos espasmódicos propiciados por terceros. Primero, ante la manifestación de las facciones culturales de nuestro país, decide sacarse de la manga ese párrafo para poder cerrar directamente, y sin pasar por los juzgados, cualquier web indicada por el dedo de la SGAE.

Días más tarde, y ante el revuelo que ha generado entre la comunidad internauta, tuvo que salir el mismísimo Zapatero para contradecir a su ministra de Cultura y comunicar que ya no se van a cerrar webs sin que un juez lo ordene. ¿Qué ocurrirá cuando la SGAE salga de nuevo a la calle? ¿volverá a cambiar de idea?

Vamos a ver, si la cuestión es muy simple. Creo que "nadie" puede defender que existan personas que se lucren con el trabajo ajeno. Es decir, que ni yo ni muchos internautas vamos a defender que existan webs desde las cuales puedes descargarte (o te indican de donde descargarte) películas, canciones, libros, etc, y a su vez ponen publicidad para lucrarse. Es cierto que esas webs deberían cerrarse. Pero sólo un juez debería ordenar esos cierres, y no podemos consentir que un comité del gobierno "totalmente manipulado por una parte con intereses como la SGAE" sea el que defina qué es delito y qué no es delito.

Por ejemplo, la SGAE denuncia una web (como ha hecho ahora, entregando al gobierno 200 webs que "ellos" consideran ilegales), el comité creado por el gobierno la cierra de forma unilateral.... y ¿a quién se puede apelar ante esa decisión?

Que sí, que si dejamos todo eso en manos de los jueces, y ante su ineficacia y retraso, es probable que una web que comete actos delictivos lucrándose a base del trabajo de los demás pueda permanecer bastante tiempo abierta hasta que el juez dictamine su cierre. Pero, ¿no deberían estar preocupados en hacer que la justicia en España sea más diligente y rápida? Porque ese problema no está sólo en este problema de internet, está con violadores, asesinos, ladrones, ... ¿o van a crear comités para meter en la cárcel a éstos?

Lo dicho, desde aquí y desde mi posición personal, quiero impulsar un "SI" al cierre de las webs que se lucran a base de colocar películas, webs, libros,... que otros han hecho. Pero también hay que cortar la mano al gobierno para que pueda asumir responsabilidades jurídicas, ... porque ahora será el cierre de webs y mañana será otro asunto.

sábado, noviembre 07, 2009

Tchau Brasil... hola de nuevo España

El ciclo de la vida en la empresa privada es como el ciclo de construcción de un software. Se analiza, se desarrolla, se prueba... y luego otra vez todo a empezar pero con más experiencia obtenida por el proyecto recién acabado. Y en estos momentos me encuentro en esa fase de "pruebas" y muy próximo a la homologación del desarrollo, o sea, preparándome para iniciar un nuevo proyecto.

Tras 51 meses (4 años y pico) en Brasil ha llegado la hora de decir adiós a este país para regresar a la España rojigualda. Una España que abandoné en un estado aceptable y a la que regreso en época de crisis. Pero es como un hijo que se ha hecho un poco cabroncete, al final lo quieres igual.

En esta ocasión no regreso a mi tierra, a Valencia, pero estaré no muy lejos y me permitirá acercarme de vez en cuando a ver a mi familia, tanto carnal como política, cosa que actualmente era más de uvas a peras que de vez en cuando.

En fin, que aquí, en Brasil, dejo a maravillosas personas y excelentes profesionales (algunos, no todos) y espero algún día poder regresar, aunque creo que ese momento tendrá que esperar, pues hay otros muchos lugares que visitar.

Tchau, tchau Brasil... obrigado por tudo!!

martes, noviembre 03, 2009

Conferencia "El nacimiento en el antiguo Egipto" por Jónatan Ortiz en Valencia

Mañana martes (3 de noviembre de 2009) a las 19:00 horas un buen amigo, Jónatan Ortiz, va a dar una conferencia en el Aula Cultura de la CAM de Valencia, más conocida como La Llotgeta. La conferencia tiene por título "El nacimiento en el antiguo Egipto: Entre lo real y lo imaginario", un tema bastante interesante y que a buen seguro Jónatan va a saber desarrollar. A todos aquellos que os pille por Valencia (yo por desgracia estoy a más de 8.000 km) y os pueda interesar el tema, ya sabéis donde acudir. Tenéis más información en el siguiente enlace del Instituto Valenciano de Egiptología.